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Compartir: un gesto que multiplica

Compartir es una de las experiencias más profundamente humanas. Somos quienes somos porque alguien compartió con nosotros lo que tenía.

Compartir es una de las experiencias más profundamente humanas. Desde que nacemos recibimos el cuidado, el conocimiento y el cariño de quienes nos rodean. Somos quienes somos porque alguien compartió con nosotros lo que tenía. Compartir es una única forma de construir una sociedad.

El Evangelio nos invita a dar un paso más. Jesús nos enseña que compartir no responde a la lógica del intercambio, en la que se espera recibir algo a cambio. Él propone la gratuidad: abrir las manos para que otros vivan mejor, especialmente aquellos que menos tienen y menos pueden devolver. En esa gratuidad se revela el corazón mismo de Dios.

Hay un pasaje del Evangelio que ilumina de manera especial esta verdad. Ante una multitud hambrienta, los discípulos solo ven insuficiencia. Un muchacho, en cambio, hace un gesto sencillo: pone a disposición de Jesús los cinco panes y los dos peces que lleva consigo. No se quedó aferrado a lo suyo. Compartió lo que tenía. Jesús tomó aquella pequeña ofrenda, dio gracias al Padre y la convirtió en alimento para toda la multitud. Todos comieron e incluso sobraron canastos llenos. El milagro comenzó cuando alguien dejó de preguntarse si lo que tenía era suficiente y decidió compartirlo.

Ese episodio nos recuerda una verdad que nunca pierde actualidad: Dios no nos pide lo que no tenemos. No espera grandes riquezas ni gestos extraordinarios. Nos pide simplemente que pongamos a disposición de los demás aquello que somos, que sabemos hacer, que podemos ofrecer. Cuando un gesto de generosidad se pone en las manos de Dios, siempre produce mucho más de lo que imaginamos.

Hoy miles de personas deciden compartir lo que tienen para otros que viven en situación más vulnerable y continúan así la misión iniciada por Don Bosco.

Este mes queremos presentar dos proyectos que estamos acompañando gracias a esas personas y que son un signo concreto de esa manera de vivir el Evangelio.

    • “Casa Oratorio Don Bosco” de Córdoba es una propuesta socio educativa donde niños, adolescentes y jóvenes encuentran una familia que los acompaña, los contiene y los ayuda a crecer. Allí se comparte el tiempo, la escucha, la amistad, la educación y la fe.
    • En Rodeo del Medio, Mendoza, el compartir adquiere otra expresión igualmente valiosa. El proyecto de educación busca formar a chicos, jóvenes y adultos en el mundo del agro. El objetivo es disponer de herramientas con una mirada transversal: vivir una experiencia compartida entre todos los niveles educativos y entre estudiantes y docentes.

«Él dijo… yo compartí»

Tal vez esa sea la síntesis más sencilla del camino cristiano. Jesús sigue invitándonos a dar, a confiar y a no guardar únicamente para nosotros los dones recibidos. Como el muchacho de los panes y los peces, cada uno puede pensar que lo suyo es poco. Sin embargo, cuando ese «poco» se ofrece con generosidad, Dios lo transforma en esperanza.

Hno. José Luis Muñoz

Director